Para Peter, correr no es solo un deporte: es un espacio íntimo donde reconecta con él mismo. Es ahí, en el ritmo de cada paso, donde encontró la fuerza para atravesar momentos difíciles. Después de enfrentar un cáncer de pulmón, el running se volvió su motor, su refugio y su conquista diaria. Hoy, su mayor logro no está en una meta lejana, sino en algo tan simple y poderoso como levantarse cada mañana y salir a entrenar.
