Hace años visito mi jardín un Zorzal Colorado muy particular: lo llamo El Manco. Con su pata rota y solo dos dedos, saca adelante nidadas cada verano.
En noviembre, pude registrar de cerca uno de sus nidos, a pocos metros de mi ventana. Con esas tomas y la edición creamos esta breve historia que muestra, en solo unos minutos, cómo nacen, crecen y se lanzan al mundo estos pichones invisibles a simple vista.
